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   El Árbol de la Vida primordial refleja lo que es llamado el mundo divino de Azilut, que en hebreo significa “estar cerca de”, en este caso del Absoluto. Es el Mundo de la Emanación, un Ámbito de Luz, el mundo de la potencialidad pura, en el que están presentes todas las posibilidades.

  De él, a través de un proceso espiritual surge un segundo Universo de Aire, Beriah, correspondiente al Mundo de las Ideas de Platón. Es el Mundo de la Creación, la dimensión del Espíritu, esencia de todo lo que llegará a ser, aunque aún esté sin forma o sustancia.

  El impulso creador continúa y así surge Yetzirah, el mundo de la Formación o Paraíso, donde las esencias toman sus formas. En este mundo de Agua el ciclo de la Vida completo puede ser visto simultáneamente.

  Llegamos finalmente al mundo de la manifestación física, Asiyyah es decir, los sólidos, los líquidos, los gases, y la radiación que componen el universo material que se manifiesta únicamente en el continuo del “ahora”, conforme se desdobla la evolución de la Existencia.

   El Gran Árbol de la imagen nos muestra la manera en la que los cuatro Mundos se entrelazan y van surgiendo unos de otros. El Tiferet del Árbol de la Emanación es el Keter  del Árbol de la Creación. El Malkut de Azilut es el Tiferet de Beriah y el Keter de Yetzirah. De la misma manera el Malkut de Beriah es el Tiferet de Yetzirah y el Keter de Asiyyah. Y el Malkut de Yetzirah es el Tiferet de Asiyyah. Los sefirot verticales tienen que ver con los diferentes niveles de conciencia.